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Claves para una mente saludable y en forma

Una discusión con un compañero de trabajo, enfrentamientos con el jefe, problemas de convivencia con nuestra pareja… a lo largo del día (y cada día) nos enfrentamos a muchas situaciones que pueden generar tensión y necesitamos aprender a gestionar las emociones para no perder el control.

A todos nos gustaría afrontar estos momentos de manera razonable y asertiva, sin elevar el tono de voz, sin caer en ataques que puedan herir a la otra persona. Y una mente saludable y en forma nos permite encarar esas discusiones de una manera serena, argumentando, exponiendo razones o expresando el malestar que produce esa situación.

Y esto se consigue con el entrenamiento mental. Aunque la mente tiende a lo negativo se puede reeducar.

Todos podemos moldear nuestro cerebro y crear nuestros pensamientos.

Podemos prepararnos para gestionar mejor nuestra vida diaria y también para superar los momentos más difíciles: un despido, una ruptura sentimental, la pérdida de alguien querido… momentos que nos generan, lógicamente, tristeza y de los que, con una mente en forma, podemos rescatar aprendizajes en lugar de hundirnos.

 

La mente se puede (y se debe) entrenar

Debemos focalizar nuestros pensamientos en la dirección que deseamos porque, de lo contrario ellos marcarían el camino. ¿Te das cuenta de que la mayor parte del tiempo no somos conscientes de lo que pensamos? Lo hacemos de forma rutinaria y automática. ¿Y qué consecuencias tiene esto? Que muchos de nuestros pensamientos son improductivos y negativos y suponen un desgaste porque generan malestar y estrés.

Está en nuestra mano cambiar esto con el entrenamiento mental adecuado. Entrenamos nuestro cuerpo y las técnicas para mejorar en nuestra profesión o en el deporte. Sin embargo, asumimos que la mente es algo abstracto que depende de nuestra genética y herencia. Pero no es así; la genética condiciona pero no determina cómo somos. La epigenética lo explica bien: la mente influye en nuestro cerebro, que es materia, son neuronas y conexiones y, por tanto, lo que pensamos incide en nuestras células y emociones.

 

5 claves para mantener la mente en forma

Como en cualquier entrenamiento, debemos establecer rutinas que nos ayuden a actuar de manera más consciente y eficaz. Para empezar a crear esos hábitos te propongo 5 claves que puedes aplicar en tu día a día para mantener tu mente en forma y preparada para afrontar cualquier situación adversa.

 

1. Sé consciente de lo que piensas

 

El primer paso es reconocer nuestros pensamientos; ser conscientes de lo que pensamos. Intenta parar durante 10 segundos varias veces al día y pregúntate: ¿qué estoy pensando ahora mismo? Te sorprenderá descubrir la cantidad de ideas que se cruzan por tu mente de forma inconsciente y lo poco que te aportan.

Si tienes una relación complicada con una persona, ya sea en el trabajo o en ámbito personal, lo primero que tienes que hacer es identificar lo que pasa por tu mente en relación a esa persona, los pensamientos que te provoca. Ser consciente de esto es muy importante y supone el primer paso para afrontarlo.

 

2. Analiza tus emociones

 

Cuando tienes identificados los pensamientos hay que analizar si son positivos o negativos, si te ayudan o te perjudican. Y lo más importante, reconocer qué emoción te producen: enfado, alegría, ansiedad…

Cuando ya reconoces los pensamientos que te genera la mala relación con esa persona, el siguiente paso es valorar qué consecuencias tienen esos pensamientos en tu estado emocional. A partir de aquí vas tomando el mando de la situación.

 

3. Quédate con lo bueno; aparta lo malo

 

Cuando tus pensamientos son positivos debes potenciarlos. En cambio, si percibes algún malestar tienes que reconocerlo y actuar. Identificar las emociones dañinas en los estados iniciales hace más fácil poder cambiarlas. Toma distancia y piensa: esa persona no soy yo, es solo un estado de ánimo pasajero.

Una mala relación con otra persona nos genera, como es lógico, emociones que no nos gustan como rabia, ira, etc. Pero tienes que darte cuenta de que eres mucho más que esas emociones temporales y pasajeras, que hay muchas otras cosas en tu vida que te hacen sentir bien y tienes que poner el foco en ellas. Ocultar las emociones no es saludable, hay que saber gestionarlas.

 

4. Enfoca tus pensamientos hacia lo que te hace sentir bien

Sustituye los pensamientos anteriores por otros que te produzcan buenas sensaciones (así mejorarán también las emociones) Puedes lograrlo haciendo algo que te gusta, conversando con alguien que te hace sentirte bien, disfrutando buenas sensaciones en una comida, paseo, etc.

Cuando eres consciente de que eres “mucho más” que esas emociones negativas pasajeras puedes decidir pensar en otras cosas que te hagan sentirte mejor, o hacer alguna actividad que te produzca esas sensaciones: una comida rica, un paseo, una llamada a esa persona que siempre te anima, ver una película, ir a un evento… es la mejor fórmula para cambiar tu estado de ánimo y hacerte sentir bien. Otra fórmula: recordar tus valores y logros porque, aunque sean pequeñas cosas, hace que uno sienta emociones más placenteras y agradables.

Piensa que puedes estar mejor y actúa en ese sentido porque, si no te rindes nunca, te sorprenderás de lo que eres capaz. Confiar es clave.

 

5. Relajación y mindfulness

 

Por último, refuerza todos los pasos anteriores con ejercicios de relajación y mindfulness como por ejemplo concentrándote en la respiración 5 o 10 minutos, sintiendo las partes del cuerpo o imaginándote en un lugar de relax que te hace sentirte bien.

Para que ese entrenamiento mental que hemos descrito se consolide podemos dar un paso más y entrenar la mente con ejercicios de atención y concentración. Esto nos ayuda a pensar y sentir con más facilidad lo que deseamos.

Hazlo dos o tres veces a la semana: para 5 minutos, siéntate y siéntete, sin pensar en otras cosas, solo en sentir tu respiración. Si hay tensiones en el cuerpo, observa la postura corporal y relájate.

Con la práctica uno se va desprendiendo de toda esa “turbulencia mental” que solo produce interferencias y limitaciones para dar lo mejor que uno tiene ya sea en la vida, en el deporte o en el trabajo.

Es cuestión de práctica y de seguir la estrategia adecuada.

 

Si practicas estos 5 pasos con cierta frecuencia conseguirás controlar tus pensamientos la mayor parte del tiempo y tener una mente en forma y así lograrás ser el dueño de tu destino.

 

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